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Desarrollando la ilustración como una herramienta de expresión e identidad, Rodán Castro (24), más conocido en el circuito de ilustradores regionales como Rotten Monkey, ha generado con sus arte ilustrado y viñetas narrativas una obra dinámica y un estilo sin influencias conscientes, basado en la espontaneidad del impulso creativo.

@rottenmonkey_inc

¿Qué significa para ti la ilustración?

Para mí es una herramienta, porque personalmente es lo que siempre me ha interesado es expresar, entonces por un tiempo escribí y por otro toqué música; ambas no se me dieron en ese tiempo y aquello con lo que si conectaba como por corriente de pensamiento o espontaneidad era dibujar. Desde muy pequeño dibujo cuando estoy ansioso o cuando estoy incómodo y no quiero pensar en algo

¿Cuál fue tu primer contacto con la ilustración?

Toda mi vida; en el colegio yo era el único que dibujaba y entonces era algo ligado a mi identidad. Después uno sale y te das cuenta que hay mucha gente que lo hace, que no es algo raro o marginal. Junto con ello, empecé a entender que había gente que se dedicaba a eso por las series de animé. Además, tenía amigas que iban a eventos de animé a vender stickers y cosas así, que compartían cosas por Instagram y de una manera más seria, cuando participé en la Expo Nerd del 2017.

Hablemos un poco de tu identidad como ilustrador. ¿Qué podrías decir sobre Rotten Monkey?

Es algo que se ha ido formando por circunstancias ajenas. Al principio no tenía muy claro lo quería hacer e incluso no recuerdo lo que me motivó a empezar. Yo siempre he hecho cómics largos, de 30 o 40 páginas, pero cuando partí con Rotten Monkey pensé que no podía hacer eso, porque necesitaba generar algo que la gente viera y consumiera rápido y nunca había hecho viñetas o dibujos por dibujar, siempre eran historias. Entonces lo primero que hice fueron cómics políticos, porque me gustaba leer sobre socialismo, a diferencia de ahora que tiendo más a irme por el lado del anarquismo pero en ese tiempo sentía una presión muy grande por ser antisistema. Después conocí las historias como las de Sarah Scribbles o Shen Comics, que son más personales, lo que me llevó a hacer un cómic sobre la ansiedad y de ahí todo lo que hice hacia adelante fue sobre la ansiedad, lo que me llevó a profundizar en el tema psicológico y de desarrollo personal

¿Cómo definirías tu arte?

Espontáneo. Yo no pienso ni planifico las cosas que dibujo, ya que tengo una imagen mental y las saco en el papel como salgan y si tengo que hacer una corrección, igual dejo la idea base. El impulso creativo es un impulso nervioso, algo que puede llegar en cualquier momento, ya sea en clases o en cualquier contexto; entonces lo que dibujo tiene mucho que ver con lo que siento en el momento, con ideas preconcebidas, cosas que me gustan que no sé de dónde vienen. Ahora, el estilo que tengo no sé de dónde nace.

¿Qué tan importan es la narrativa para tus creaciones?

Depende de lo que esté haciendo, si es que solamente una ilustración o un cómic. Me gusta escribir historias. El año pasado, antes de pasar por un cambio de estilo, me gustaba que existiera una continuidad en las viñetas que hacía. Por ejemplo, hice un cómic donde uno de los personajes se graduaba en homenaje a un amigo que se recibió de su carrera y ahora ese personaje está trabajando y lidiando con problemas de la vida adulto, lo que siento que algo muy valioso, algo que aporta legitimidad.

¿Qué expectativas tienes de tu arte?

Me lo he estado replanteando. El año pasado tenía planeado viajar todo el 2019 a Santiago a distintos eventos o publicar; me atraía mucho la idea de tener una editorial propia, tener mi propio catálogo con historias para vender, pero ahora no lo tengo muy claro.

¿Cómo definirías tu obra a alguien que jamás la ha visto o ha escuchado sobre ella?

Es algo, sobre todo. Algo que le llega a mucha gente por razones ajenas a mí, pero a la vez soy yo mismo. Es un catalizador de mis experiencias y dibujar es la única forma de expresar las cosas que me pasan.

¿Qué significa para ti Frijol Mágico?

Sinceramente es algo muy importante; mi primer enfrentamiento con la ilustración “dura”, con gente que se dedicaba seriamente eso fue el Frijol, donde conocí a artistas como Niño Pan o el Juanca Cortés, que tienen un estilo súper definido, que van muy en serio en el tema y es parte fundamental de su identidad. Todos van en su propia lucha personal para sacar adelante algo muy propio.

¿Crees que es importante una formación académica en la ilustración?

Si, en cualquier tipo de arte. No concibo o no entiendo a la gente que no tiene una necesidad espiritual por crear o tener algo propio. Y eso se extiende a todo: gente que escribe, gente que dibuja, incluso la gente que investiga cosas que no son totalmente artísticas; todos están en una lucha personal por sacar adelante algo que es parte de uno, que es un enfoque propio de la vida.

¿Cuál es tu mensaje para la gente que quiere dedicarse a esto?

Piensen que no son el centro del mundo ni hay expectativas puestas en ellos más que las propias, ya que al final cada artista está en una lucha personal por encontrar su propio estilo, vivir a base de esto, entonces si ellos sienten que son menos comparados con el ilustrador del stand del al lado porque es “más seco”, que piensen que los únicos que se ponen esa idea en la cabeza son ellos mismos, porque el ilustrador de al lado está pensando en su propio estilo y nada más que eso.