Seleccionar página

Utilizando la ilustración como un elemento fundamental para expresarse, Camila Herrera (Camellia Liz) ha transformado su arte en un vehículo para comunicar con profundidad las emociones más complejas, desde una perspectiva que busca plasmar con una belleza única el lado femenino de las cosas.

En la siguiente entrevista, la artista profundizó acerca de su obra y cómo fue conociendo de poco a poco el mundo de la ilustración.

¿Qué significa para ti la ilustración?

El arte en general siempre ha sido mi forma de expresión. Cuando estaba en el colegio no tenía muchos amigos, me molestaban bastante y no había mucha gente con la que podía hablar, y por lo mismo dibujar era una forma de comunicarme, de hablar con alguien sin hablar con nadie y expresar mis cosas de “teenager”. Originalmente era algo sólo para mí, hasta tercero o cuarto medio cuando empecé a llevar mis croqueras al colegio y como que esa fue una forma de acercarme un poco más a mis compañeros, porque a la mayoría les llamaban la atención mis dibujos.

Todo cambió un poco cuando entré a estudiar y por falta de tiempo dejé de dibujar. La universidad terminó siendo horrible para mí, en parte por el alto nivel de estrés y el no tener tiempo y energía para lo único que me ayudaba a relajarme. En algún momento de ese período tuve un problema de salud y me tuvieron que operar, lo que significó pasar un tiempo en cama y me dió la oportunidad de volver a dibujar.  Esa situación me hizo replantearme todo, entendí lo necesario que era el arte para mí y lo mucho que me había afectado dejarlo de lado.

Luego de eso mi pololo me convenció de crear una cuenta de Instagram para mostrar mis trabajos, la idea era tener una «excusa» para dibujar más seguido. Rápidamente empecé a ver que existía gente que conectaba con mis ilustraciones, más allá de encontrarlas bonitas, y eso me dio la fuerza para hacer un cambio que realmente necesitaba. Dejé a universidad y decidí dedicarme a la ilustración, lo cual probablemente haya sido una de las mejores decisiones de mi vida.

 

¿Qué es lo que te inspira?

En general las emociones; más que contar una historia busco que mis dibujos expresen sentimientos o emociones complejas. De repente siento que no me merezco el título de “ilustradora”, porque para mí los buenos ilustradores son excelentes en el tema de la narrativa visual y contar historias y ese no es exactamente mi fuerte; lo que sé hacer bien es transmitir una emoción que nace de algún recuerdo o experiencia propia o imaginada, y la mayoría de las veces esa emoción es captada por el público. Muchas personas me han expresado que alguna de mis ilustraciones le da una imagen a cierta emoción o vivencia que no la tenía y eso me gusta mucho; es como esa expresión cuando dicen “alguien le puso palabras a esto” pero con un dibujo. Mis obras siempre las realizo con una emoción o sensación particular en mente.

¿Cómo describes tus ilustraciones?

Creo que es un trabajo bastante femenino, no en el sentido de que sea necesariamente para mujeres, sino que siento que le hablo al lado femenino de las personas que todos tenemos. Varios hombres se han acercado en persona en eventos o a través de Instagram y me han dicho que de alguna forma se sienten identificados con mi trabajo, porque le da una imagen a cosas que han sentido y que les resulta difícil entender o expresar puesto que no son cosas tradicionalmente consideradas masculinas. Creo que mi trabajo tiene mucho que ver con ese lado más vulnerable, la parte más sensible, emotiva y delicada de todas las personas, que para mí es la parte más especial.

 

¿Cómo es tu proceso creativo?

No sé si podría llamarlo proceso creativo porque no es muy ordenado que digamos, generalmente parto con una emoción o idea y trato de definir en mi mente como se vería eso, que colores y elementos tendría. En general trabajo mucho la figura humana porque yo personalmente tiendo a somatizar mucho las cosas, cuando siento algo lo siento en el cuerpo y por lo mismo cuando busco una representación visual para una emoción eso es lo primero que se me viene a la cabeza. Una vez que tengo una idea más o menos clara de lo que quiero hacer empiezo a trabajar en ella, sin demasiada planificación. A veces funciona, a veces no tanto, pero tiendo a ser algo impaciente y saltarme la etapa de planificación cuando se trata de mis trabajos personales.

 

 

¿Qué tan importante ha sido Frijol Mágico para la exposición de tu trabajo?

Bastante importante, es mi festival de ilustración preferido y en el que he participado más.

Cuando hice mi primer taller en el Centro Cultural Santa Inés en una iniciativa de Frijol Mágico, conocí a gente muy bonita y de eso surgieron muchas oportunidades, como otros talleres posteriores, comisiones, y la oportunidad de crear el arte para el EP de Ciudad del Sol, que ha sido uno de los encargos más entretenidos que me ha tocado hacer. 

Valoro mucho el sentimiento de comunidad que tiene el festival, porque se siente como si fueran amigos organizando un evento con más amigos, en el que abunda la buena onda y preocupación por los/as artistas, y eso es algo que no encuentras en todos los festivales.

¿Cuáles son tus proyecciones?

No me interesa mucho trabajar con empresas o pedidos. Mi meta actual es no tener que hacer comisiones, a no ser que sean proyectos que me apasionen mucho; prefiero desarrollar mis propios productos, crear libros o publicaciones. Me encantaría además que existieran más espacios y más oportunidades para ilustradores en la región, ya que me haría muy feliz que todos tuvieran la oportunidad de trabajar en algo que les trae felicidad.

¿Qué le dirías a alguien que quiere dedicarse a esto?

Esto es algo que existe y se puede hacer, cosa que yo no sabía cuándo estaba en colegio. No es necesario ser un artista de galería o de elite, tampoco es necesario tener un excelente currículum, yo literalmente no tengo uno (risas), porque no estudie nada relacionado con la ilustración; obviamente es útil estudiar algo relacionado, pero no es la única opción.

Siento que el conocimiento en cualquier área se puede aplicar al arte de la ilustración. Yo estudié Castellano y Filosofía y creo que parte de lo que aprendí en la universidad se refleja en mi trabajo, aunque sea algo nada que ver.  Les diría que más que en el título se concentren en encontrar una voz propia, siento que todos los artistas que de verdad conectan con el público y se diferencian del resto son aquellos que tiene un estilo y un mensaje únicos y cultivan eso cada día. Puede ser tentador hacer las cosas que creemos que van a vender más o le van a gustar a un público más grande, pero creo que el secreto está en ser auténtico y mantener tu voz sin importar qué, porque eso es lo que la gente valora más en realidad, y eso es lo que al final te va a llevar a dónde quieres ir.