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En el arte de Camila Guamán Nicolodi pareciera habitar una primavera infinita, en cuyos trazos y colores cobran vida la flora y fauna autóctona de Chile, con ligeros toques surrealistas de una belleza única.

En la siguiente entrevista, podrás conocer su historia, inquietudes y proyecciones desde sus palabras.

¿Cuál fue tu primer contacto con la ilustración o las artes?

Mi primer contacto con las artes fue sin duda con mi abuela materna, la abuelita Nena, ya que ir a su casa era rodearse de todas las cosas que creaba, hacía infinitas muñecas de trapo y juguetes, incluso con papeles de diario, realmente era bacán y quedé con ganas de aprender más de ella, pero era muy chica.

Luego tomó importancia el rol del colegio, porque cuando uno es niño es muy ingenuo entonces no le presta gran atención o valor a lo que uno es o hace, recuerdo que en básica tuve una profesora que nos abrió el mundo y siempre tuvo fe de que había potencial en mí, nos enseñó mucho, en una oportunidad todo el curso disertó sobre un movimiento artístico distinto, a mí me tocó el surrealismo y rayé mal con él a los 10 años, me encantaba Giorgio de Chirico e incluso hice una réplica de una de sus obras, aprendimos a crear nuestros propios bastidores de tela y cosas así… Por eso es importante la docencia en mi vida, realmente me ha marcado ya que cuando uno es chico son casi las únicas personas que descubren y pueden potenciar las habilidades de los niños.

¿Cómo definirías tu arte o tu identidad artística?

Mi arte es transversal a todo lo que creo, a la ilustración, arquitectura e incluso a las cosas que hago jugando, por lo que creo que aún no está definida del todo; pero sí tiene mucho que ver con el bienestar, la salud espiritual y la naturaleza. Aún se está puliendo, pero siempre cuando realizo mi trabajo espero transmitir cosas positivas, rescatar lo mejor de la vida y el mundo natural. 

 

¿Qué significa para ti la ilustración?

La Ilustración es maravillosa, ya que es un lenguaje demasiado universal, solo necesitas un lápiz, un papel, o lo que sea que sirva para expresarte a través de la imagen. Antes el arte era muy elitista, incluso antes de las redes sociales creo que lo seguía siendo. Pero ahora todo cambió, todos podemos decir lo que pensamos o expresarnos visualmente con muchos o pocos materiales y recursos, y mostrarlo al mundo sin necesidad de golpear mil puertas para hacer una exposición en alguna galería. 

Creo que es una revolución súper profunda del arte y me siento feliz de ser parte de ella… cuando decidí comenzar a tomarme en serio esto yo no sabía que era ilustrar, sólo sabía que yo hacía un tipo de trabajo visual que no tenía espacio entre las “bellas artes” ni en el diseño…  así que encontrar este concepto de la forma que se está desarrollando hoy en día para mí fue maravilloso.

¿Qué es lo que inspira tu arte?

Mi trabajo se inspira en la naturaleza, lo cotidiano y lo bello. Me gusta rescatar las cosas bonitas de la naturaleza y regalarlas a través de dibujos y pinturas, me gusta pensar que mis ilustraciones de aves son como tomar una flor del paisaje y regalarla, pero en este caso no arranco nada, solo es ese gesto de tomar algo bello de la naturaleza y regalarlo a quienes lo ven.

 

¿Cómo es tu proceso creativo?

Aún no he pulido eso, creo que con la arquitectura he tenido más rigor y he podido trabajar más sobre la técnica y descubrir mi propia disciplina y método. Con respecto a la ilustración generalmente me motiva que exista un proyecto de fondo para comenzar a trabajar.  No me gusta mucho trabajar “porque sí”, yo soy bien inquieta y por ejemplo, pienso “ya, quiero hacer un folleto ilustrado” , y ahí comienzo a trabajar, o “quiero hacer un taller sobre esto y esto” y también ahí comienzo a trabajar. Es mi forma de motivarme y encontrarle un sentido a todo esto, porque me gusta sentir que lo que hago tiene un fin.

 ¿Te dedicas a esto? y si es así, ¿cuándo decidiste dedicarte a la ilustración?

Quizás suene muy “patudo” al decir que sí me dedico, ya que no es la actividad que me toma más tiempo en mi día a día pero sí lo realizo con mucha seriedad. Me ha costado sí, porque en este gran mundo que es la ilustración aún no me decido en la forma en que debería presentar mi trabajo, pero son cosas que se van aprendiendo de a poco en el camino. 

Ya llevo casi 5 años dedicándome a esto con altos y bajos pero siempre firme. Decidí comenzar a encaminarme formalmente en la ilustración cuando me salí de la Universidad de Talca, en la que estudiaba Odontología y realmente no encajaba ese estilo de vida conmigo.

¿Crees que es importante una formación académica en la ilustración o en las artes?

La verdad es que la educación de pregrado no lo creo importante para la formación del ilustrador, quizás dependa de la búsqueda individual, pero para mi la ilustración es una revolución visual como lo es el arte urbano por ejemplo, así que no veo excluyente la existencia de ilustradores con título de ilustrador y los que no; el fin de la ilustración está lejos de excluir, las bellas artes es otro tema. 

Pero sí creo firmemente que la academia debería hacerse cargo de profesionalizar el trabajo, entender que existen muchas personas que no buscan estudiar para convertirse en ilustradores porque ya lo son, sino que buscan ser educados en torno al oficio; entender las leyes que nos protegen, gestión del trabajo, etc. Y que no sean pequeños cursos que te dejan igual a la deriva, sino que ofrezcan algo que se incluya en la educación formal. 

 

 

¿Qué rol cumple para ti la ilustración en los movimientos sociales actuales?

Como la ilustración es transversal puede hacernos alzar la voz a todos y eso es bacán; más ahora en temas políticos se ve como todos tenemos algo que decir, y muchos también decimos y pensamos igual, nos sentimos identificados y ahí es cuando se comienza a expandir el mensaje y agarra más fuerza.

Mi rol social implícito es educar sobre la fauna local, pero creo que toda la ilustración juega un rol social implícitamente, ya sea político, ecológico, ideológico, etc. Últimamente lo político nos une y eso hace que se visibilice más, pero siempre hay un mensaje detrás. 

Para ti, ¿cuál es el estado de la ilustración en Chile?

Podríamos hacer una línea de tiempo con respecto a ello y sus proyecciones, creo que al menos el panorama sobre la existencia de la ilustración va en ascenso, tiene para rato y la razón es simple, ya que como dije antes, hay todo un tema rupturista que quizás pasa desapercibido muchas veces, pero eso hace que sea un movimiento de raíces sólidas, que todos tengamos acceso a llegar a ser artistas es algo que antes no ocurría y ha tomado cada vez más fuerza, en la ilustración hay espacio para todos.

Por otro lado, tenemos lo que es el desarrollo de políticas, espacios, instituciones que trabajen en pro del desarrollo de los ilustradores, y yo creo que respecto a ello, la línea de tiempo quedó estancada bien atrás, aunque de a poco se está haciendo visible la imagen de la ilustración como una rama diferente del diseño y las artes visuales, pero estamos sumamente atrasados en eso como país. Creo que la Asociación Cultural Frijol Mágico es un nexo muy importante para lograr llevar “arriba” la realidad  y necesidades de los artistas de la región.

¿Cuáles son tus proyecciones?

Antes soñaba mucho, pero ahora al hacerme consciente de que el futuro es incierto intento ponerme metas cortitas, además soy súper inquieta, entonces hacer siempre lo mismo me aburre y termino haciendo distintas cosas. Por el momento quiero seguir puliendo mi rama de tallerista, me gusta planificar actividades, compartir lo que sé y terminar la sesión con muchas sonrisas y cariño, además de que he conocido muchas personas con temas afín, por ejemplo poetas, guías de turismo aventura, surfistas, etc. con los cuales tenemos ganas de hacer varios proyectos en conjunto.

¿Cuál es tu mensaje para la gente que quiere dedicarse a esto?

Si sientes que es compatible con su estilo de vida ¡¡¡que le den, sin miedo!!!. Me acuerdo de la primera ilustración que vendí, porque aunque la plata era lo de menos, es un gran logro sentir que alguien lo valora tanto como para comprar la pintura original. Recuerdo muy bien que le pregunté a mi pareja de aquel entonces “alguien vio mi pintura y quiere comprarla, ¿cuánto le pido?” y me respondió “ uhm… 3 lucas”, y yo quedé un poco desconcertada porque había trabajado 2 días sin parar en ella, me desanimé, sentí que no era lo suficiente buena. Luego le di un valor al comprador y me depositó el doble, porque dijo que mi trabajo valía más que eso, hasta el día de hoy me apoya por las redes sociales y eso es lo más bacán al final, generar lazos y sentir que valoran tu trabajo. 

Mucha gente te puede tirar para abajo, pero si sientes que tu trabajo tiene un fin, oídos sordos a los comentarios negativos. Es un trabajo duro e inestable, en donde empiezas de 0, así que todos los días vas creciendo un poquito en experiencia, contactos, trabajo, etc. Muchas veces hemos tenido que vender nuestro trabajo en la calle, otras veces he estado tan sin ni uno que vendí incluso los originales regalados casi porque no tenía para invertir en impresiones, como otras en las que he tenido buenas pegas u oportunidades de mostrar mi trabajo o hacer alianzas con otros artistas en proyectos bien bonitos. 

Es un trabajo lento que empieza a dar frutos de a poco, con los años, por eso creo que debe tener relación con el estilo de vida que quiere cada uno, con mi dispersión va de maravilla.